[..]“Tanto más se endurece la realidad, tanto más se ablanda el idioma. Es decir, el pensamiento. Muchos políticos y periodistas huyen de expresarse de manera tajante con respecto a lo que sea (siempre que no esté catalogado como parte del eje del mal, obviamente) por dos razones: porque su propia concepción del mundo es esencialmente acomodaticia, vaporosa y maleable, y porque intuyen que, de pronunciarse sin paliativos sobre lo que acontece, desagradarían a las sacrosantas clases medias, lo que podría comprometer sus fuentes de subsistencia.”.[..]
Extracto del articulo del autor de ayer en su blog de Público
Escrito por bersuitvera 
